Robo, sonidos para la agitación política

La Fundación Robo es un proyecto colaborativo que reivindica el espíritu crítico en el panorama musical actual. Surgidos a raíz de la reciente agitación política, poco a poco van sumando a sus filas nuevos autores que componen temas expresamente para la causa o reinterpretan clásicos de la canción popular reivindicativa. Nacho Vegas, Tarántula, Albert Pla, Diploide, Paral·lel Accelerat o Mursego ya se han sumado a la iniciativa y todas las canciones se pueden escuchar y descargar en su bandcamp. Lo de “Robo” viene de la necesidad de llamar a las cosas por su nombre frente a la hipocresía del lenguaje que utilizan la mayoría de los políticos. ¿Un revival de la canción protesta? ¿Populismo musical del siglo XXI? Más allá de las simples etiquetas, lo cierto es que la Fundación Robo ha supuesto una bocanada de aire fresco en una escena musical que parecía no tener nada que decir ante lo que está ocurriendo. Hablamos con Marc Balfagón, antiguo guitarrista del grupo Nisei y miembro del politburó de Robo en Barcelona, sobre el surgimiento de esta aventura colectiva y sobre algunas cosas más.

· ¿Si no hubiera habido 15M, habría Robo?

Es imposible saberlo, pero yo tiendo a pensar que muy probablemente sí. En cualquier caso, el 15M fue una eclosión tan grande que provocó en mucha gente una sensación de urgencia que nos empujó a hacer algo, a generar nuevas tramas, a repensar muchas cosas… Robo nace de esa urgencia.

· ¿De qué hablan las canciones de Robo? ¿Son optimistas en general?

Uno de los grandes logros del 15M es que propició que todo el mundo hablara de política, y no me estoy refiriendo a la política-ficción que se vive en el parlamento. Me refiero a que tus compañeros de trabajo y tu prima comenten situaciones como el rescate de los bancos o la legitimidad de la deuda pública. Nuestra idea es contribuir a ese clima de ausencia de complejos y superar el espejismo de la neutralidad. Porque también en la música se puede elegir “which side are you on?”, que decía Billy Bragg.

· Teniendo en cuenta el contexto actual, ¿creéis que en la música se habla poco de política?

Si te refieres al indie, es evidente que se habla muy poco. Pero pensamos que la dimensión política de un grupo no solo se define en sus letras. Incluso nos atreveríamos a decir que es lo que menos importancia tiene. El contexto en el que surge un grupo y su modo de funcionar suelen ser mucho más decisivos a la hora de valorar su posición política.

· ¿Todo el mundo puede participar en Robo?

Robo era en un inicio Roberto Herreros haciendo canciones y grabándolas con la ayuda de Karlos Osinaga y Joseba Irazoki. Más tarde pasó a ser un espacio abierto a la participación de otros artistas. Actualmente, cualquier persona puede enviarnos su canción y, si le vemos encaje en el proyecto, aparecer como una canción más de Robo en nuestra web.

· No sólo los mensajes de las canciones, sino que la forma de funcionar en colectivo y como una plataforma abierta también cuestiona ciertos paradigmas de la industria musical actual. ¿Cuál es vuestra posición al respecto y cómo creéis que evolucionará el sector?

La industria musical no ha hecho un trabajo muy brillante a la hora de adaptarse y sacudirse sus inercias. Tampoco es algo que nos preocupe especialmente, dado que las discográficas, salas, promotoras y la mayoría de los medios han sido más un obstáculo que un impulso al proceso creativo y a la circulación social de la música. Sobre el futuro, no tenemos muy claro a qué profecía apuntarnos. Lo ideal sería que todo el poder fuera para una especie de soviets culturales. O algo así.

· ¿Qué alternativas de financiación existen o imagináis para los músicos que publican sus canciones bajo licencia Creative Commons?

Es algo que nadie tiene demasiado claro. Estamos en pleno proceso de experimentación. Lo que sí es evidente es que el modelo anterior nos seduce tan poco que preferimos embarcarnos en algo nuevo, aunque de momento sea poco gratificante desde el punto de vista económico.

· Unos meses después de aparecer Robo, nació Asalto ¿en qué consiste esta plataforma paralela?

Robo es, por encima de todo, un intento de convertir la frustración en energía política. Unos lo intentan con la música y Asalto con textos literarios. Si lo hemos conseguido o no debe juzgarlo quien dedique un rato a leerlos (no hace falta mucho, son piezas breves).

· ¿Para cuándo el primer concierto colectivo? ¿Tenéis alguna fecha o lugar en mente?

El primer concierto colectivo de Robo será el 24 de marzo en Madrid, en el aniversario del periódico Diagonal. Y después, el 14 de abril, participaremos en el festival Zemos98 de Sevilla, que este año tiene un sugerente motivo: “Copylove: procomún, amor y remezcla”.

· ¿Alguna canción de las que habéis sacado hasta la fecha que os resulte más significativa?

Yo me quedaría con “Ahora que estamos en pie” que fue la primera. “Cómo hacer crac” porque fue el momento en que Robo se convirtió en una plataforma colectiva. Y también con “Fuego” y “Campeones”, canciones que ponen de relieve que Robo está abierto a todo tipo de estilos musicales.

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Un comentario

  1. único

    Que haces trabajando para la Rolling Stone? “…su modo de funcionar suelen ser mucho más decisivos a la hora de valorar su posición política.”

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